Cogió el coche que estaba aparcado delante del edificio, fue hasta la estación, recogió la maleta (era grande y enormemente pesada) y regresó a casa, con la maleta y con ella.
Tiendo a regresar en la vida, una y otra vez, para no perderme en ella. ruedo mi hilo de ariadna por los escondites y me refugio en alguno que otro momento.
einmal ist keinmal.
Las mujeres somos todas iguales, como alguna vez dije, somos como Ygramul el mútiple. Estamos todas bañadas de las mismas historias con diferentes matices. siempre habrá la que llore por un hombre, la que se enamore de algún infeliz, la que se deje maltratar, la que se sonroje con un piropo o la que proponga indecencias en público. algunas más osadas que otras, otras más dóciles, pero todas iguales al fin y al cabo.
siempre lo digo.
entonces recordaba la insoportable levedad del ser, exactamente así, me imaginaba a andrés llegando a mi vida, una noche de esas en que me preguntó algo y yo atiné a darle mi teoría sobre las piedras que uno carga en la espalda. esa noche fue la vez que yo me lo imaginé parado con su enorme maleta en la estación del tren, según yo. y yo lo estaba yendo a recoger y luego lo traería a mi casa, sin pensarlo. sin saber incluso lo que traía en esa maleta.el amor es así.
el amor es eso: levantar la maleta de alguien y llevarla a tu casa. a tu casa de soltero, a ese lugar que nada más te pertenece a ti.y después de eso no hay lugar a reclamos, no hay forma de preguntarse porqué o cómo llegó hasta aquí. ni forma de exigir que en esa maleta haya algo que nunca se trajo consigo. yo no le puedo pedir a él que me traiga rosas porque sé por demás que él nunca lo haría, no le puedo pedir que me regale un libro o que me diga todos los días que me ama en una carta. no lo puedo hacer. eso no vino en su maleta cuando la abrió.
otras cosas que sí trajo fueron las ganas de llevarme al hospital todas las veces que me enfermo, comprarme mis medicinas, prepararme un té analgésico, cuidar de mi salud más que yo misma, hacerme reír sin reírse de mi espantosa risa, dejarme abrazarlo frente a sus amigos -en plena juerga de hombres que seguramente luego que yo me voy le hacen pasar vergüenzas-; escuchar mi pesadilla completita a la mitad de la madrugada; dejarme imaginar cosas de las que quizás él no quiere saber; responder a absolutamente todas mis interrogantes sin mentirme.
él hace esas cosas y nunca va a preferir -sin remordimientos- quedarse en casa a leer un libro que salir a bailar o a tomarse un trago. Más o menos esa es su maleta.
la vida se hace más complicada cuando pasan los años. pero después de un tiempo, ya no hay lugar a reclamos, no hay lugar a súplicas ni a esperanzas de cambiar.
yo sé que los hombres se emboban con mujeres inútiles que no hacen sino aprovecharse de las circunstancias, sé que los hombres ven faldas y enloquecen como perros frente a la carne. y uno puede querer y permitirse desear que todo eso cambie, pero no lo puede cambiar. hace falta solamente decir "acepto".
Y eso me recuerda al cura de la iglesia, cuando pregunta incisivamente: "aceptas a este hombre" o a esta mujer o lo que fuere, y lo llama por su nombre completo, como para advertir que no hay otra persona igual en el mundo, señalándote en la cara que no existe reclamo aceptable, que a partir de esa fecha o aceptas o mueres.
al final de cuentas, las promesas están muy pasadas de moda y eso de que "hasta que la muerte los separe" puede indicar también la muerte de la paciencia, la muerte del amor, la muerte de la promesa de amar hasta que la muerte los separe. y una vez mi jefe me dijo que uno no debía prometer algo que no podía cumplir, que si no tenía respuesta, que dijera cuándo iba a tenerla. y es cierto, una debe sentarse en su vida, mirarse al espejo y preguntarse si realmente es capaz de aceptar a ese ser humano caminando por su casa, orinando en ese baño, comiendo sobre esa mesa y mirándose en ese mismo espejo... y después de eso responder: sí, acepto. o decir, no, definitivamente no puedo compartir mi cama contigo, porque es muy angosta.
Después de todo, y lo digo con conocimiento de causa, estoy totalmente a favor de Milán Kundera en este aspecto porque me ha tocado vivirlo en carne propia:
“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien”


2 tú dices que...:
mi yanderina!!!
este finde tengo retiro de confirma...algo que me acercará más a la locura y acelerará el proceso de mi demencia...
café?
pues niña!!! eso no se pregunta!!!
cualquier día de estos que te acuerdes de mí(a partir del lunes porque como ya dije el finde no tendré ni cel en el retiro que dura tres dias)y de las cosas megalocas que hicimos por culpa de alguna droga no conocida...llámame y estaré en donde acordemos en un abrir y cerrar de ojos: como siempre!
---odio las maletas pesadas...porque te hacen "pesado" el viaje--pero si no hay viaje, verdad?
muak!
mierda!
creo q este es tu mejor post...me cagaste, me deprime y al mismo tiempo me anima. pero si "acceptance is the key" o lo tomas o lo dejas. y como dicen por ahi eso de q los opuestos se atraen es pura mierda, bullshit...porque si yo soy un pollo como voy a buscar un perro o un caballo, para eso mejor un gato que me coma y se me acabe el sufrimiento en un dos por 3. buenisimo...y en vez de llamarse la insoportable levedad del ser deberia ser, como dice Alicia Bisso, la irritante bipolaridad del fucking ser...un dia te quiero y al otro dia te quiero mas o menos o nada ya no te quiero. y te pongo el cuerno, a ver si tambien eso me lo aceptas! por eso antes de "matrisucidarme" prefiero quedarme sola y feliz conmigo misma, mis manias, costumbres, defectos, mi cuerpo parcialmente perfecto, mis creencias y mi esencia completa. besos.
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