hoy amaneció con un poquito de sol.
a mi derecha unos pequeños rayos de luz tocan la ventana. yo no volteo.
veo un poco cómo se iluminan las mamparas de la oficina y sigo sin voltear.
de pronto el espíritu se asoma y sonríe.
y una parte de mí no tiene ganas de reírse hoy,
una parte de mí no se permite ser feliz,
como temiendo alguna pena,
como si alguna de mis noias me mirara entre el gramaje a lo lejos.
apunto de saltar.
a mi derecha unos pequeños rayos de luz tocan la ventana. yo no volteo.
veo un poco cómo se iluminan las mamparas de la oficina y sigo sin voltear.
de pronto el espíritu se asoma y sonríe.
y una parte de mí no tiene ganas de reírse hoy,
una parte de mí no se permite ser feliz,
como temiendo alguna pena,
como si alguna de mis noias me mirara entre el gramaje a lo lejos.
apunto de saltar.
para apaciguar mi alegría leo bukowski.
y escucho björk.
y escribo.
algo de remordimiento cala en mi pecho,
ya va apareciendo el nudo de lágrimas en el cuello,
y por dentro me siento algo satisfecha...
voy recordando una a una las veces
en que
me tiraba por las escaleras
para terminar al final del primer piso
con las rodillas raspadas y los brazos morados
llorando
feliz de no haberme muerto.


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