sábado 15 de marzo de 2008

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yo, visceral:

ayer después de muchos rezos, mucha concentración y harto cansancio acumulado: se fue la luz en la oficina. los marketeritos salimos con nuestra creatividad por los pasadizos, con el jefe por delante sacando en cara al resto de la compañía que nosotros somos más inteligentes: nos fuimos. mi jefe, oscar, luis y yo salimos por las calles, cual cuadrivio a la caza de películas en polvos azules. compré mucho almodóvar, algo de cine independiente latinoamericano y me animé un poco por ver porqué la vie en rose ganó el premio de la academia (y yo que pensaba que era buena película). finalmente me subí al carro del jefe y le presenté a bunbury recordando a mariella, lucho y toño... recordando a bob esponja, a los domingos de película y vino, a la cantidad industrial de nihilismo y toda esa etapa que se deja de lado un tiempo después.

ya camino a casa percy me recuerda eso de que hay una etapa donde uno fuma mary jane y se alucina fuera del mundo, y todo es malo y el ego es siempre superior. y le dije que realmente sí, y que eso me pasó desde los 18 hasta los veintialgo (con vergüenza de mencionar que fue hasta hace poco). y que finalmente se acaba cuando uno entra al sistema y empieza a cumplir responsabilidades, traer dinero y vivir de "el sudor de la frente".

esa fue mi mejor época. y me di cuenta que ya no pertenecía a ella cuando me vi parada frente a los directores de la empresa exponiendo porqué el mercado se desplazó tanto en los últimos meses y las posibles soluciones al inminente cambio. sin embargo esas etapas embrionarias de filosofía inútil sobre la vida sirven para sazonar en algo lo cotidiano, no? como parar mirar un cuadro comparativo y decir que parece un pez y, sin perder la elegancia, reír someramente.

me di cuenta que ya no pertenecía al limbo cuando caminaba con la gente de mi área al restaurante de la esquina para almorzar los 45 minutos de respiro que tenemos durante el día. me di cuenta cuando contaba mis hazañas de hace mil años.

me di cuenta cuando te vi en la pantalla dándote vueltas... me di cuenta que tengo el alma llena de historias que contarte. verás que no tuve la suerte de nacer en irak para narrarte el cuento político de cualquier país, sino que nací por acá... me llamo Yander, me hago llamar Yander Miroslavy (escondiendo mis apellidos a pedido de mi familia), soy Yander y hablo de idiomas y soy obsesiva con mis pasiones. Soy la que de niña quería ser niño y se sentó en medio de la pista porque le pusieron vestido. Soy la que pensaba que uno subía los cerros de pie. Soy la que leía cuentos en su mente.

Ingresé al sistema.

Y tú nada más te das vueltas como si yo fuera saltimbanco.

Y yo miro tu cara y digo que te ves horrible con la piel transparente. Y me río. Pero en el fondo me pregunto si se podrá llegar a mí a través de ti... si me podrán ver en tus ojos, o si tú podrás soñar despierto como yo, mirando las nubes del cielo darse vueltas y convertise en toros y conejos... o si serás diferente.

me pregunto mil veces, cuánto de mi limbo será parte de tu vida y cuántas veces dirás mi nombre cuando por las noches se te aparezcan nuestros fantasmas.