
yo soy una mujer normal que escribe cosas normales en una hoja en blanco plasmada en una pantalla enorme frente a mis ojos perlados.
yo soy una mujer normal que hace lo que se propone pero lo hace siempre confiando en esa infinita sabiduría que agobia tanto.
yo soy una mujer normal, que convierte sus miedos en ira.
soy esa mujer que usa el televisor de lámpara, la lámpara de esquinero de libros y los libros, apilados en todas partes, de amigos. y los amigos...
mis amigos son seres extraños. algunos me hacen sentir estúpida, otros rara y unos cuantos, pocos realmente, me hacen sentir un ser humano tan igual como cualquier otro. hay quienes entienden mis teorías de la vida, quienes comprenden mi modus vivendi, los que entienden que estoy loca y que me gana un poco la autocrítica destructiva en pro de la construcción. hay quienes han tratado de cambiarme, otros que han tratado de entenderme, algunos que ya ni se preguntan, otros que son críticos acérrimos y quienes me condenarían a la hoguera.
hoy decidí sentarme a escribir escuchando un poco los sonidos de la naturaleza (la naturaleza... pfff) y cosas tranquilas, cosas que relajen el alma, sonidos de pajarillos cantando y arpas. sin voces. como siempre, me parece repetitivo y estresante, pero bueno, lo hago porque trato de ser un poco como esas personas que son mis amigos. por sentir que formo parte de un mundo.
y no, como siempre, no encajo.
extraño mi mundillo oxidado, donde yo soy la princesa de la boca de fresa, donde hay príncipes azules empalados (en palos) en los campos, chorreando sangre por las bocas... mi mundillo donde hay una casa al fondo, y en el jardín, no brilla mucho el sol y todo está limpio, no hay una sola hoja a pesar del otoño. mi casa al fondo, late despacito, con sus fotos de mi vida pasada. mi casa de tonos rojos. como la casa de las brujas de los cuentos. como las casas que guardan un gato negro en la pared, o un corazón delator. pero sin fantasmas. mi casa donde habita mi alma solitaria. donde no hay espejos que no me sonrían, donde no hay seres humanos que no me amen. solamente estoy yo. yo sola.
esa casa a la que alguna vez te dejé entrar, esa casa que te presenté en algún cuento mío de media noche, a ti, que eres el hombre a quien elegí para amar el resto de mi vida. porque contigo no me siento normal, ni extraña, ni loca... contigo me siento la mujer más especial del mundo, la que todo lo puede, la que a pesar de sus errores cotidianos no logra espantarte de la casa, esa que te impresiona con sus palabras, y a la que su falta de tino le da magia, esa mujer que soy para ti. a la que el cabello despeinado de las mañanas la hace más linda, a la que las palabras groseras le quedan mejor que al resto, a la que la honestidad la hace más humana, a quien le enseñaste a no ser perfecta para el mundo sino a mostrar que todo eso que tiene, es perfecto.
no, no me siento la mujer más afortunada del mundo por haberte encontrado.
en el fondo de mi alma, ahí, en esa casa que tiene un sin fin de monstruos yo guardaba en secreto una carta con tu nombre. y una foto del primer día que te vi, con tus bucles de bronce y esos ojos castaños tan llenos de ácido de inocencia, de indiferencia, de mundo terrenal.
no me siento la mujer más feliz de la tierra por haberte conocido.
solamente tengo ese presentimiento de encontrarte todos los días, y saber que de todos los hombres del mundo, solamente tú encajas perfectamente en mis filos. como si fuéramos parte de la misma orilla del mar.
miércoles 7 de mayo de 2008
yo, me, me, mi... contigo.
así lo es.
la caja de pandora.
escribió a las
13:52
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