jueves 5 de febrero de 2009

a la hora de la luna

tras pasitos diminutos me voy acercando a ti, te veo respirar y respiro también (feliz). te cubro y me voy sacando uno a uno los pétalos.

para recostarme a tu lado, debo botar mis sonrisas de amor al piso, dejarlas caer despacito para que no te despierten, mis ojos alegres, mis aplausos que te dan tanta risa y mis palabras graciosas... también mis besos miles y mis frases diminutivas, me despojo de todo eso y avanzo.

luego saco mi armadura de metal, la mordaza de mi corazón, la espina de mi dorso y los ásperos bordes de mis uñas mordidas. caen despacito sobre la mesita donde papi guarda sus cosas. mis pasos de algodón se van haciendo pesados y hablo bajito bajito para que no despiertes, principito.

te miro y no entiendo.

cómo fue que llegaste a mi cama.
cómo así entraste a mi vida y te adueñaste de todo.
cómo le robaste el puesto a tu padre, a mi padre y a todos las personas dentro de mí.
cómo es que tras conquistarlo todo con tu sonrisa loca puedes dormir así, riendo, sin culpa... pensando que la vida es perfecta.

y te observo.

y de pronto abres los ojos.

me miras, te sonrío y cierro los míos un poco y tú, confiado, te duermes de nuevo.