sábado 10 de enero de 2009

such a...

año nuevo, día siguiente, la misma vaina. al final de cuentas es así.

2009, tengo un hijo, casi 10 kilos demás, un esposo que se rehúsa a dormir bocabajo (estando dormido) y treinta mil cosas más en mi rutina diaria. mi vida en sí, ya no es únicamente mía.

hay que desdoblarse en mamá, en esposa, en mujer, en amante, en hija, en hermana, en tía... en jefa, en TODO. Y también hay que serlo todo a la vez.

empezar un año, cumplir años o llegar a alguna fecha especial es un día como cualquier otro, ciertamente, pero en el fondo la gente siente como si ese día fuera una nueva oportunidad, como si por ser la noche previa al año siguiente dios -en su infinita bondad- te diera una nueva chance, quemar todo lo viejo, estar feliz y volver a empezar. la vecina del frente quemó todas sus cosas y seguramente pidió al cielo que la mujer a la que su hijo abandonó ya no volviera por las madrugadas a llamarlo por su nombre completo a gritos desde la pista.

hahahaha.

yo abracé a mi hijo a mi esposo, y nada, solamente disfruté el momento.

en la calle la gente corría, los niños gritaban y las celebraciones eran con todo contra la crisis mundial.

hace un año yo era una mujer nomás, este año tengo más skills, un hijo maravilloso y un hombre que da la vida por nosotros.

y la felicidad me es un lugar tan natural... está en cada sonrisa de mi hijo, en cada uno de sus agús y en todas las veces que recuerdo que para los giros sorpresivos y las impetuosidades, la vida no pide permiso ni fecha de inicio, sino simplemente te cambia la página.

y hablando de cambiar de página, pues este 2009 también les tengo preparada una sopresita.

y nada, feliz 2009, que la felicidad no se esconde como para andarla buscando.