martes 23 de marzo de 2010

ESTA TETA NO ESTÁ ASUSTADA

muchos años atrás, cuando mi cuerpo no era rectilíneo y más bien, para mantenerme "en forma" iba al gimnasio, hacía abominables y quería que todo estuviera en su sitio; en épocas, en que yo no imaginaba lo que era ser madre y siempre decía que yo no amamantaría a mis hijos porque el riesgo de tener un busto deforme era extremadamente alto y no existía nada en el mundo que valiera la pena como para descuidarse a uno mismo. en esos años ególatras de juventud, por supuesto, yo no tenía una sola idea de la maternidad, del cambio radical que el ser humano experimenta cuando tiene a alguien cuya vida entera depende de uno.

aquí empieza el cuento: el día que santiago nació yo esperaba estar asustada, nerviosa, abrumada, adolorida, qué sé yo, tantas cosas. sin embargo, lo único que recuerdo es el primer llanto de mi hijo y que apenas lo besé, se calmó. luego recuerdo que a pesar de todo dolor, tenía fuerzas para cargarlo, caminar, cambiarlo y alimentarlo... todo en la absoluta soledad que le da el seguro estatal a las madres de familia (porque el horario de visitas es restringido y las enfermeras son pocas y la mayoría están amargadas), sin importar la hora yo estaba ahí con él. fue así que santiago y yo iniciamos nuestra relación madre-hijo. desde que tengo a santiago y más aún cuando lo vi, supe que si su tranquilidad podía venir de mis manos, pues no dudaría jamás en propiciarla. si un beso lo calmaba, le daría todos los que necesite a lo largo de la vida. aprendí muchas cosas, me las ingenié para estornudar sin que él lo oyera, para que aprendiera a dormir toda la noche a las 4 semanas de nacido. y finalmente, me las ingenié para que mi leche no le faltara nunca.

presa de esta maternidad que no reparaba en sacrificios, leí mil textos de lactancia, recurrí a doctores que me enseñaran a incrementar la cantidad y la calidad de leche que yo le daba. si me decían que tomara tres litros de avena, me los tomaba, eso y más. si me enseñaban la mejor postura, pues la practicaba hasta la perfección. a los 3 meses mi hijo no solamente había triplicado su peso al nacer sino que estaba más sano que todos en la casa. a los 5 meses ganó su primera medalla de natación. a los 6 meses mi hijo era no solamente gordito sino que además era muy feliz, le era fácil separarse de mí por un rato e ir con otra persona sabiendo que mamá siempre estaría al regresar. santiago aprendió a gatear a los 8 meses y yo lo dejaba ir por donde él eligiera, más de una vez cogió alguna cosa y se la metió a la boca pero nunca se enfermó gravemente.

sin embargo mi calvario empezaba a esa edad, mientras otras madres de familia habían introducido exitosamente la fórmula, yo seguía dándole pecho y sabía cero sobre marcas de leche o biberones. seguí con el pecho hasta el año y ya era el acabose de la excentricidad, todo el mundo me increpaba que lo estaba traumando, que no debería darle nada de pecho, que se va a volver un niño mimado y mil historias. incluso andrés empezó a reclamarme que le dejara de dar el pecho. sin embargo a santiago le parecía de lo más normal, comer como loco las verduras y a la hora de dormir, tomar la teta.

el espanto pareció tomar forma cuando a más de un año yo seguí dándole pecho, mis amigas me tildaron de loca, mis familiares me empezaron a lanzar algunas amenazas futuras acompañadas de bromas sarcásticas y de pésimo gusto.

ahora santiago va al nido, tiene 18 meses y 3 semanas, camina, balbucea, come de todo, está grandote, es más independiente que yo misma y sí, lo confieso, sigue tomando leche materna. mientras todos los niños del jardín sufren de una horrible peste en la garganta que les está durando ya 3 semanas, santiago se enfermó el fin de semana porque se comió tanto tallarín chino y arroz chaufa, que se había empachado.

todo el tiempo me dicen y me lanzan mil amenazas e insultos a modo de broma acerca de mi tan prolongada lactancia, siempre me atacan cuando santiago pide teta, me señalan con el dedo, me aburren con comentarios por demás vergonzosos y yo, presa de esta maternidad exacerbada sigo con mi pecho (siempre en privado) y mi hijo. andrés es mi único aliado, él me pregunta y acepta que yo le dé leche hasta los dos años como reza la Organización Mundial de la Salud, me felicita el gran sacrificio que implica esta labor y me recuerda siempre lo buena madre que soy para su hijo.

hace algunos días Nat Geo lanzó un documental en TABU acerca de la lactancia materna que mucha gente debería ver.

quizás la liberación femenina y la igualdad de derechos ha hecho que las mujeres del mundo nos avergoncemos de algunas labores que pertenecen al pasado. yo no me avergüenzo de ser una madre lactante, me avergüenzo más bien de todas las personas que son capaces de señalar con el dedo a una madre que quiere a toda costa dar lo mejor a sus hijos, me avergüenzo de los que opinan sin saber, de los que no toleran otras prácticas culturales diferentes a las suyas. no me da pena darle pecho a mi hijo, ni que por esto, santiago sea un chico independiente de una salud de hierro... porque si mi hijo necesitara que sacrifique mi vida para que la suya sea buena, sin pensarlo se la doy.

al final del día, cuando me mira con sus ojazos y esa sonrisa enorme, me sobra todo y me basta únicamente él, que vale (para mí) más que la vida propia.

1 tú dices que...:

Imberbe_Muchacho dijo...

Guau, no sabia que la OMS recomendab dar de lactar hasta los 2 años. Finalmente si es lo que tu has decidido hacer con tu hijo andie puede reprochartelo, no he visto el documental que indicas, tienes el link? asi seria mas facil que la gente se informe

Saludos y Felicidades