lunes 7 de junio de 2010

tractatus martimonialis...

que uno se casa por amor, es cierto, por amor uno va a hacer semejante papelon frente al altar (digo papelon porque yo casi llore en pleno evento mientras leia mi promesa) y uno se pone ese enorme y pesado vestido y camina por un pasillo donde gente conocida -y desconocida tambien- aplaude y se emociona. todo eso lo hace uno por amor. sea como fuere que se case uno, incluso los que van a la fuerza, o los que van con motivos ulteriores o que se yo... pero todos van movidos por un tipo de amor: el propio, el ajeno, o el amor por el otro (en el mejor de los casos).

en fin. pasar por ese martirio que es la boda en si, el protocolo y esas cosas, queda solamente ese sabor loco de empezar una vida al lado de otro ser humano, de otra persona, de alguien a quien uno antes veia, si bien, muchas veces por semana, nunca tanto. no es igual dormir con el novio a dormir con el esposo, el novio te abraza, el novio te mira cerrar los ojos y disfruta cada increible momento que vive contigo. el esposo conversa antes de dormir, discute los temas del dia, negocia procedimientos, patea tus pies helados y se queda dormido tras ver ochenta peliculas en la tele. que conste que no me quejo, el mejor momento del dia (con mi marido) es la charla antes de dormir, donde nos contamos desde chismes hasta la economia del hogar, pasando por planes futuros y sentimientos encontrados.

pero hay una cosa que si me molesta que ocurra, la "cosificacion" del de al lado. algunas veces levantarte y ver a una persona, depositarla en su chamba o dejarla en casa al cuidado de los hijos, saberla chambeando u ocupandose de sus quehaceres en la vida hacen que uno de por sentado que esa persona existe y que verla despertar todos los dias, verla arreglarse, tenerla al lado, despedirse, alejarse, encontrarse... todo da igual porque manana la veras hacer lo mismo y el resto de la vida sera igual. es entonces que surge la rutina, esa en la que si hay algo malo, se grita, si hay algo bueno, se felicita y luego se da la espalda y se continua... como si la posibilidad de que la vida se acabe en uno de esos momentos, o que simplemente cambie entre cualquiera de esas actividades, fuera nula.

ninguna mujer u hombre del mundo quiere ser la fotografia de uno mismo, esa imagen inamovible que lleva una sola expresion, nadie quiere ser un mueble, nadie quiere convertirse en la almohada del costado o la silla del frente... todos queremos ser seres vivientes. no esta demas mirarse a los ojos y ver que, aunque fueran 2 dias o 50 anios de vida conjunta, no existe tal garantia de que manana estemos juntos.

no esta demas decir "que bien te queda eso", "que guapa eres", "eres un genio"... que se yo. no esta demas hacer que la persona que esta ahi sepa que te importa, porque si en esta vida uno es importante para otra persona... habra trascendido.